Puedo volver a Santiago tantas veces
Por Alcides Cruz Puedo volver al patio de tierra, a la memoria de mi madre y a sus flores de geranio rojo. Al taller de mi padre, su ventana y al vecino que pasaba silbando en bicicleta a su trabajo. La casuarina ya no le canta al viento en esa calle donde salía a jugar y la siesta escondió a las mariposas. Aprendí con el paso del tiempo que la luz del sol cuando amanece es la riqueza que vale más que el oro. Suelo viajar hasta el secreto Ser paloma y hablar en el silencio con el niño que adentro me quedó. Puedo volver tantas veces a Santiago en un galope del alma hasta la puerta donde a su madera el olvido la secó.