Rio Abajo


Río abajo se van los miedos y las culpas.
La vida los arremolina, los sumerge, los descansa, los navega.
Son nuestros miedos a perdernos en la negrura de la soledad.
Son culpas que es mejor llevárselas, a dejarlas en la orilla.
Ahora se trata de aguantar hasta que te despidas o te diga adiós,
cuando el mar nos trague con su sal para siempre.
Río abajo somos pecadores no redimidos por Dios.
Quisimos amar como cualquiera y no nos salio bien.
Y es un resto de ese amor que nos mantiene a flote.
Los años hacen espuma de las horas y los días.
Disuelven el sentido del tiempo en los recuerdos.
Río abajo tiene la ventaja de no ir contra la corriente.
Se puede remar o dejarse ir al impulso del destino.
Río abajo el futuro terminara una mañana o una tarde,
quien sabe si en otoño o primavera.
En el agua como en el vientre donde estuvimos,
nada queda escrito. Solamente reflejos plateados
por la luna en la tristeza o por el sol en la alegría.
Río abajo voy contigo mi amor a los remansos y a las cascadas,
para perdonarnos el egoísmo y agradecernos la ternura.

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